La
popularidad del pato Merlín en la Copa Mundial 2026 ha encendido las alarmas de
los animalistas en México
julio 3,
2026
Cientos de patos
pekín americanos son descargados de camionetas a las afueras de un mercado de mascotas en el centro de Ciudad de México. “Son como Merlín“, murmuran algunos vendedores ambulantes, que
aprovechan con discreción la popularidad del ave mundialista, una moda que ha
encendido las alarmas de animalistas en México.
A
primera hora de la mañana, las crías desembarcan hacinadas en cajas de cartón
para ser enumeradas en un pasillo oculto por una puerta de metal. Los
comerciantes no paran de contar: la cifra supera el centenar y las ventas
vuelan, porque el pato, aseguran, “se vende bien”.
Ya sea por unidad o por mayoreo, el precio
ronda entre 30 y 50 pesos según constató EFE en un recorrido por las calles del
mercado ubicado en la alcaldía Venustiano Carranza.
El
vacío legal
Este escenario lo conoce bien el médico
veterinario zootecnista Jorge Monroy López, quien ha investigado puntos neurálgicos del tráfico
ilegal de animales en el municipio de Yecapixtla, en el céntrico estado de
Morelos, y precisa que los patos pekín, como Merlín, están atrapados en un
“vacío legal”.
El especialista explica a EFE que esta ave,
según la Ley General de Vida Silvestre, no es considerada por Procuraduría
Federal de Protección al Ambiente (Profepa) como fauna silvestre y que el resto
del marco legal lo considera un animal de producción -de huevo o carne- sin
considerar su figura como animal de compañía.
“En este caso, las autoridades pueden
hacerse a un lado y decir: ‘Esto a mí no me toca'”, alertó sobre la
desprotección hacia esta raza doméstica que en el marco mundialista podría ser
adquirida por “moda”.
Además
de muchos otros animales -como perros, gatos, gallos y cabras- que también han
formado parte del folclore que rodea a la Copa Mundial fuera del Estadio Ciudad
de México, conocido como Azteca, sede de los partidos del torneo en el país.
Para el docente de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM), adquirir un animal sin ningún tipo de certificado
representa un riesgo, más aún en un país donde “las rutas del tráfico ilegal de
animales suelen ser las mismas que utiliza el narcotráfico” para mover
personas, armas y drogas.
También alerta sobre la venta en línea de
animales, un problema que, afirmó, se ha registrado en los ‘marketplace’ de
grandes plataformas.
Las
consecuencias del abandono
Por otro lado, indica que, si la población
adquiere masivamente estas aves, lo más probable es que terminen siendo
“liberadas” en canales o en la Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel
(REPSA), considerada el “paraíso de las mascotas abandonadas”.
Al tratarse de aves domésticas que “no saben
conseguir su alimento ni convivir con otros patos”, la consecuencia del
abandono, señala, es “la muerte del animal”.
En
México, la población de animales abandonados se acerca a los 30 millones,
aunque no existe un censo oficial que mida el abandono de alados.
Algunas de las aves domésticas o urbanas
abandonadas -que no son consideradas fauna silvestre por la Profepa- terminan
en santuarios, como Alitas Felices, dirigido por Alejandra Loera Valencia.
Loera cuenta a EFE que ha participado en el
rescate de un sinnúmero de crías de pato abandonadas en la vía pública y de
ejemplares adultos domesticados en el Canal Nacional que son “atacados y
rechazados” por las parvadas silvestres.
Aunque la animalista no ha reportado un
repunte de casos en junio, le preocupa que la gente compre aves de forma ilegal
en mercados y que, en los próximos dos meses, cuando acabe la fiebre de Merlín,
“se harte y las tire”.
Pese a las consecuencias, Loera considera que
la atención puesta en Merlín puede dar un “giro positivo” si se convierte en
embajador no solo de la FIFA, sino también de tantas aves que son traficadas y
marginadas por la ley.
“Merlín tiene el micrófono y podría hablar por
su especie”, remarca.
El
pato Merlín, la moda del Mundial que preocupa a los animalistas en México






